¿Por qué los países en vías de desarrollo[1] respetan y solicitan la Cooperación Médica cubana (CMC)? Esta no realiza distinción de color de la piel, sexo e idioma; coadyuva al desarrollo económico y social de los países beneficiados, a la complementariedad, al progreso de los procesos de integración regionales sobre la base de las experiencias desarrolladas por los Estados con los que coopera, y no solo tributa a la solución de los problemas globales, lo hace también a la paz. Interrogantes y fundamentación sobre la cooperación médica cubana .
La implementación y resultados alcanzados por la CCM se sustentan en la interrelación de múltiples factores que actúan como fortalezas de nuestro sistema de Salud, resaltan entre éstos:
La no mercantilización de los servicios médicos;
tener al hombre en el centro de las políticas sanitarias;
acceso y cobertura universal;
capacidad profesional, técnica y de respuesta de nuestro personal sanitario;
brindar servicios de calidad y bajo costo;
humildad y ausencia de innecesarios protocolos entre especialistas y pacientes;
atención a los pacientes sin discriminación y prejuicios;
alto grado de aceptación de la población por el servicio del personal de la salud;
poseer indicadores sanitarios comparables a los países del denominado Mundo desarrollado y,
ascenso y expansión de una moderna industria médico farmacéutica y biotecnológica.
Los países en Vías de Desarrollo reconocen además que nuestra Cooperación médica garantiza en su desenvolvimiento y al interior de sus fronteras:
El ejemplo de buenas prácticas;
la atención médica a un sector poblacional que radica en lugares intrincados, vulnerables y de pobreza extrema;
disponer de personal altamente calificado;
poseer mayor disponibilidad de consultas;
el auxilio al enfrentamiento de enfermedades emergentes o re emergentes;
la participación en campañas de vacunación;
la formación de profesionales de la salud;
el cambio de conducta y actuación de los pobladores nativos y,
el impacto en la elevación de la esperanza de vida y de los niveles de bienestar social de la población, lo que garantiza crecimiento económico y estabilidad sociopolítica.
Otro móvil destacable de la CMC, actuar como contraparte de la malograda concepción neoliberal, que predomina en el mundo sobre los servicios de Salud, que ha mostrado su fracaso como solución a los problemas sanitarios, y donde el médico es “proveedor de servicios” y el paciente “cliente”.
En sentido general, la CCM refuerza el empeño de los países en Vías de Desarrollo por cumplir los programas y objetivos del Desarrollo Sostenible, aprobado por las Naciones Unidas. Por sus potencialidades y aportes al progreso social, visibilizados a través de las transformaciones cuantitativas y cualitativas, acontecidas al interior de sus naciones, la cooperación médica cubana se ha convertido -para un gran número de Estados- en un parte aguas en su historia política, social, económica y cultural contemporánea y en un tema de independencia, autodeterminación, soberanía y seguridad nacional.
¿Por qué Estados Unidos intenta sabotear la CCM?[2]
La cooperación médica que despliega la Mayor de las Antillas como instrumento de su política exterior, en el actual contexto del sistema de relaciones internacionales, se bifurca en dos tendencias contradictorias y antagónicas, según la precepción del sujeto internacional dado, así se:
reconoce como símbolo y muestra del rostro de un pequeño país que defiende la necesidad del reordenamiento del sistema de relaciones internacionales, sobre la base de la genuina solidaridad y del internacionalismo, lo que aporta al progreso social y,
le sataniza por parte de la potencia centro del imperialismo mundial como mecanismo ideo político dentro de su programa de cambio de régimen contra el proceso revolucionario cubano[3].
De esta manera, se evidencia que el principal obstáculo externo que afronta Cuba para desplegar su derecho soberano a ofrecer una cooperación médica comprometida con la solución de los principales problemas de salud del sistema/mundo, es la política de agresiones que lidera Estados Unidos de América en su contra, en el marco de un conflicto histórico que tiene su origen y expresión en el primigenio esquema expansionista de su política exterior y la arquitectura de un proyecto de dominación, dependencia y subordinación política, económica e ideológica para Cuba.
Las apetencias de dominación de Estados Unidos respecto a la Isla, no solo perduran en tiempo y espacio, sino que se reforzaron y adquirieron una nueva cualidad, al establecerse en la Isla un poder revolucionario con un proyecto de nación propio a partir de históricos reclamos de libertad, soberanía, autodeterminación e independencia.
La Revolución Cubana tiene un relevante y antagónico contrario, la política de cambio de régimen que, materializada por más de 60 años a través de numerosos planes subversivos y desestabilizadores, instrumentados por diferentes administraciones, pretende derrotarla. La ofensiva desatada contra la CCM es evidencia de ello.
Tres administraciones estadounidenses (Jorge W. Bush, Donald Trump y Joe Biden) han tenido un destacado protagonismo en los intentos de boicotear la CMC, lo que revela que Washington utiliza todos los instrumentos de su poderío estatal contra la Revolución, y que las políticas agresivas de Estados Unidos responden a una permanente (…) raison d´Etat (y no) a propósitos pasajeros, de las Administraciones de turno, sin ignorar los sellos que le impongan el liderazgo personal de cada presidente, el enfoque ideológico (liberal o conservador) y la plataforma partidista (demócrata o republicana) (…)[4] que predomine.
¿Qué objetivos generales persiguen las mencionadas administraciones estadounidenses, al intentar sabotear la CMC? Varias pudieran ser las respuestas:
Desde la arista política, desconstruir la CMC es atentar contra un poder simbólico y real del proceso revolucionario creado, y tutorado por Fidel quien fue el artífice de este proceso, fundamentando la necesidad de poseer una política exterior autónoma, activa, creativa, inclusiva, independiente y de proyección e influencia universal y de futuro sobre los grandes problemas que aquejan a la humanidad[5].
Desde la arista de las relaciones bilaterales, boicotear la cooperación médica es un mecanismo de coacción e injerencia de Washington que persigue varios fines: condicionar las relaciones de Cuba con el mundo por medio de posiciones de fuerza, cuestionar la gestión gubernamental externa cubana, “participar” en la política interna del país e influir en el proceso de toma de decisiones, en aras de que se implemente un programa de reformas de carácter neoliberal que se corresponda con el modelo de socialismo que edificamos, lo que explicaría su inviabilidad en la región y, posicionar ante su opinión pública y la internacional una matriz de opinión que “justifique” el corolario de sanciones unilateral y discriminatoria que nos impone.
Desde la arista internacional, EE.UU. intenta acentuar la política de aislamiento a la Antilla mayor del sistema-mundo, entorpecer sus relaciones con los países en vías de desarrollo y desacreditar y deslegitimar a Cuba por el no cumplimiento de sus convenios. De igual forma, aspira a interrumpir el diálogo político —bilateral o regional— que la nación antillana desarrolla en aras de concertar nuevos acuerdos de carácter político, económico, comercial, social, cultural, medio ambiental o técnico de beneficio mutuo.
Se persigue también, quebrantar un instrumento de la política exterior cubana que favorece la ampliación y profundización de las relaciones diplomáticas con la mayoría de los Estados que integran el Sistema de Naciones Unidas, potencia el intercambio con autoridades políticas, partidos o representantes de la sociedad civil, incrementa los movimientos de solidaridad con Cuba, y fortalece el sistema de aliados que votan a favor de nuestra causa en los diferentes organismos internacionales.
En el escenario multilateral, al politizar el tema de la cooperación médica, EE.UU. enrarece la pertenencia de Cuba a organizaciones de cooperación o integración, y entorpece la incorporación a otros a los que no pertenecemos. De igual forma, planea excluir a la Isla de participar, con voz propia, en los organismos e instituciones internacionales vinculadas o no al sector de Salud Pública; impedir la CMC dentro de la estrategia de Salud Universal —que promueve la Organización Mundial y Panamericana de la Salud— y calumniar una concepción sanitaria que es antítesis de la neoliberal que prevalece.
La CMC coloca en una encrucijada moral al Norte desarrollado, al develar que es posible el reordenamiento del actual sistema sanitario sobre la base de la genuina solidaridad. Al calumniar a Cuba, se persigue eliminar su ejemplo y obstaculizar la cooperación internacional que recibe la Antilla mayor para su desarrollo socioeconómico.
Politizar y boicotear la cooperación médica es asimismo, un ejercicio de abierta guerra económica, que detenta como propósitos primordiales: privar a la Isla de un dispositivo básico de su Plan de Desarrollo Económico Social hasta 2030, y de una fortaleza que redunda, tanto en el comportamiento del Producto Interno Bruto, como en el esfuerzo que realiza el gobierno revolucionario para dar tratamiento al proceso recesivo que detentamos.
En otro orden de cosas, la CMC posee hoy un alto por ciento en la exportación de servicios profesionales que realiza el Estado cubano por lo que es elemento vital en el ingreso de divisas al plan de la economía nacional; contribuye a la desconcentración geográfica de nuestras exportaciones y es un instrumento jurídico que facilita la firma de nuevos acuerdos de negocios, la atraer inversión extranjera y la entrada de tecnologías de punta al territorio nacional. El proceso de la CMC permite burlar la política de bloqueo que se nos hace.
En un plano más particular, sabotear la cooperación médica dificulta a nuestro sistema de Salud su auto financiamiento y auto perfeccionamiento. En el primer caso, se hace uso de un mecanismo alternativo de financiamiento que genera ingresos, y rompe la absoluta dependencia que existe con el presupuesto estatal y, en el segundo aspecto, se trata de impedir que nuestro personal sanitario se apertreche de una herramienta que le permite la elevación y sostenibilidad de su desempeño profesional; perfeccionar el vínculo teoría-práctica; apropiarse de nuevas técnicas y procederes terapéuticos; desarrollar eventos y jornadas científicas y; elevar su formación y capacitación científica.
De la misma manera, hostigar y asediar la cooperación médica es privar a Cuba de un mecanismo diplomático que le facilita la comercialización de productos novedosos de su industria farmacéutica y biotecnológica; fomentar alianzas y asociaciones estratégicas con otros países; prestar servicios de salud con mayor valor agregado que sustenten nuestra presencia internacional, no siempre con compensación monetaria; formalizar convenios de colaboración con instituciones y centros universitarios nacionales e internacionales; limitar la transferencia de tecnologías y experiencias sanitarias; explorar nuevas áreas de intercambio dentro y fuera del proceso sanitario.
Aspirar estrangular la CMC tiene del mismo modo un sutil objetivo de carácter socioeconómico. La falta de financiamiento influye directamente en la ausencia de insumos, medicamentos o equipos médicos indispensables para responder a las principales necesidades de salud de la población, no tener acceso a ellos despierta gran sensibilidad, genera descontento en la sociedad cubana actual y hace emerger cuestionamientos a la eficiencia y sostenibilidad de nuestro sistema de Salud.
En minoritarios segmentos poblacionales ha emergido la concepción neoliberal de que si el Estado no ofrece servicios de salud dignos, estos debían privatizarse. El predominio de este pensamiento atenta directamente contra una conquista de la Revolución y permite a EUA, arreciar sus campañas difamatorias contra la Mayor de las Antillas, bajo el pretexto de la “ineficacia” del gobierno en el sector Salud, su supuesta falta de voluntad para solucionar los problemas y su “despreocupación” hacia el pueblo cubano.
Por otra parte, la falta de condiciones de trabajo e infraestructura adecuadas en nuestras instituciones de Salud ha determinado que un número no despreciable de personal sanitario calificado abandone el desempeño de su profesión; en el mejor de los casos hacia otros sectores económicos donde perciben mejor compensación salarial.
Esta situación asimismo, es causa del movimiento de profesionales de unas provincias a otras y del proceso migratorio fuera de fronteras por cualquier vía y sin importar el medio. Estos aspectos negativos, entre otros de índole subjetiva, redundan en el deterioro de nuestros indicadores de Salud y en la suma de galenos y técnicos en este sector que pudieran cumplir misiones en el extranjero.
La cruzada estadounidense contra la CMC no puede minimizar el objetivo de carácter ideo-político que persigue. El poderío comunicacional yanqui se vale del predominio que detenta en Internet, en las redes sociales, en los medios tradicionales, en los centros de investigación y propaganda acreditados como tanques pensantes[6] y, en su descomunal sustento financiero para desenvolver una estrategia bien planificada, que opera sobre la base de pronósticos, diagnósticos y propuestas de planes de acción dentro del contexto de la doctrina de la guerra no convencional[7] contra los miembros de las misiones cubanas en el exterior, desde la perspectiva de ideas y valores que identifican al sistema de relaciones capitalistas y coherentes con el discurso oficial del gobierno de EE.UU. contra Cuba.
La estrategia subversiva hacia el cooperante cubano —dentro y fuera del territorio nacional— se enfoca generalmente en incidir (…) sobre sus emociones, motivaciones, razonamiento objetivo y, finalmente, en su conducta (…)[8] pública en aras de lograr el reblandecimiento de su carácter y capacidad de resistencia y entrega y al mismo tiempo influir en el cuestionamiento y/o negación de los principios por los que sale o debe salir a cumplir una misión de carácter humanitario, solidario e internacionalista en representación del gobierno de Cuba.
Se debe recordar que el proceso subversivo se ha desarrollado a todo lo largo de la construcción del socialismo; por tanto, develar y denunciar los móviles ideo políticos estadounidenses contra Cuba —por la supuesta práctica de la trata de personas en el sector de la Salud—, es una cuestión de seguridad para la Mayor de las Antillas.
Un móvil de esta campaña es reforzar, en el imaginario del cooperante, el culto al valor de las cosas sobre el valor de las personas, fundamento filosófico de la doctrina neoliberal sobre el lugar de la felicidad en el tener y no en el ser. Otro aspecto, es sembrar e inculcar en la conciencia del cooperante el culto al abandono de las misiones, el mensaje subliminar de dicho contenido es (…) presentar la emigración como una salida ante la “represión” y la “falta de futuro” en Cuba. Los emigrantes se vuelven así en las “pruebas vivientes” del presunto sufrimiento del pueblo cubano[9]. Vinculado a este último elemento se hallan diversas manifestaciones de la cultura "plattista" que detenta fuerza y poderío en un sector de los cubanos de la emigración y no está ajena en un sector de los cubanos de la Isla. El anexionismo está latente en esta cultura que abarca todo un complejo de símbolos, mitos, actitudes, estados anímicos y modos de pensar conjugados con una exaltación de todo lo extranjero y en especial, del imperio del Norte y de su papel en los destinos de Cuba.
En resumen, todos estos aspectos no solo atentan contra uno de los logros y símbolos más identitarios de la Revolución Cubana, pretende a su vez erosionar valores como patriotismo, internacionalismo, responsabilidad, honradez y honestidad, sustituyéndolos por otros como corrupción y culto del sexo, la violencia y la traición. Se trata también de atribuirle la responsabilidad o las fallas del sistema de Salud Pública al Estado; resaltar sus aspectos negativos y con ello socavar su legitimidad y credibilidad ante la población cubana y el mundo. La línea de mensajes sobrepasa lo relacionado con la CM, el fin ideo-político principal es sembrar el caos, para demostrar que en las condiciones actuales de Cuba el socialismo no es una alternativa viable por lo que se impone la política de “cambio de régimen”.
Importancia de la CMC como prioridad de la política exterior de la Revolución Cubana
En juego mutuo de acción-reacción a la República de Cuba se le reconoce como uno de los actores globales más activos, movilizadores y con mayor experiencia en materia de cooperación médica, que para los denominados “países en vías de desarrollo”, ha sido un parte aguas en su historia política, social, cultural y económica contemporánea; asimismo, por sus potencialidades, aportes y contribuciones externos e internos, la cooperación en Salud es una de las prioridades de nuestra la política exterior revolucionaria, y arroga una importancia estratégica para la existencia misma de la Mayor de las Antillas.
Así, desde la arista socioeconómica, los servicios médicos, son un componente sustancial del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030, al convertirse en una de las principales locomotoras de la economía cubana por su contribución al crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) y al presupuesto nacional.
La cooperación médica es también un importante medio para ingreso de divisas, la atracción de inversión extranjera, introducción y transferencia de nuevas tecnologías, búsqueda de nuevos mercados y formación y capacitación de personal científico. Estratégicamente, contribuye a la desconcentración geográfica de nuestro comercio exterior, y es un instrumento que permite burlar la política de bloqueo a que nos han sometido por más de 60 años diferentes administraciones estadounidenses.
De igual forma, a nivel doméstico, los servicios médico internacionales, tributan al financiamiento de nuestro sistema de Salud; también, permiten formar y capacitar personal sanitario competente que en su momento prestará un servicio de Salud internacional con mayor valor agregado.
De igual manera, la cooperación médica le facilita al Estado cubano la comercialización de productos novedosos de su industria farmacéutica y biotecnológica; del mismo modo, fomentar alianzas y asociaciones estratégicas con otros países, formalizar convenios de colaboración con instituciones y centros universitarios nacionales e internacionales, ampliar la transferencia de tecnologías y explorar nuevas áreas de intercambio dentro y fuera del proceso sanitario. Permite trazar y alcanzar nuevas metas y enfrentar los retos que se nos planteen tanto a nivel nacional como internacional.
En el caso particular del personal sanitario que cumple misión, la CMC permite la elevación y sostenibilidad de su desempeño profesional; perfeccionar el vínculo teoría-práctica; apropiarse de nuevas técnicas y procederes terapéuticos; desarrollar eventos y jornadas científicas, dentro y fuera de fronteras, así como elevar su formación y capacitación científica.
No menos importante es que la CMC ejerce un profundo impacto ideo-político —directo e indirecto— en la mayoría del personal que representa al sector de la Salud en el exterior, ayudando tanto a su madurez profesional como al cambio cualitativo de su pensamiento en cuanto a valores, tales como la solidaridad, el humanismo, el compromiso y la responsabilidad, que tienen su antítesis en el egoísmo, individualismo, apatía e indiferencia.
Cuando un médico cubano “toca al paciente” para su diagnóstico está trasmitiendo un mensaje de confianza, optimismo y seguridad. Por tanto, anima, da esperanza y con ella, busca la vía para dar posible solución al problema; convierte al doliente en persona muy importante y en el centro de su razón de ser. Consciente o no, demuestra que otro mundo mejor es posible, y que “ellos” forman parte imprescindible de la reserva que la Revolución Cubana tiene para dar tratamiento objetivo a todo tipo de embate.
Desde el aspecto político-diplomático, a través de la CMC, participa de forma activa en la estrategia de Salud Universal que promueve la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización Mundial y Panamericana de la Salud favoreciendo el cumplimiento de los programas y objetivos del Desarrollo Sostenible aprobado por la Asamblea General en septiembre de 2015.
La CMC tributó a que la Mayor de las Antillas cumpliera con la estratégica prioridad de ampliar relaciones diplomáticas con la mayoría de los Estados —que integran el sistema de Naciones Unidas—; es plataforma imprescindible para el incremento del diálogo político bilateral o regional, al crear nuevas formas de pensar y nuevos espacios para la negociación, concertación e implementación de nuevos acuerdos de carácter político, económico, comercial, social, cultural, medio ambiental o técnico de beneficio mutuo.
En la misma sintonía político-diplomática, la CMC hace posible conocer e intercambiar con autoridades políticas, partidos o movimientos sociales en los países asistidos, tributa al incremento del número de movimientos de solidaridad con Cuba, y refuerza el sistema de aliados que votan a favor de Cuba en los diferentes Organismos e Instituciones internacionales.
De manera particular, nuestra cooperación médica constituye un instrumento diplomático que devela nuestro compromiso histórico contra el colonialismo, el neocolonialismo, el imperialismo y el capitalismo neoliberal predominante y, manifiesta que es posible el reordenamiento del actual sistema de relaciones internacionales sobre la base de la genuina solidaridad. Nuestro personal de la Salud actúa como genuino embajador, al mostrar el rostro más noble de un país en vías de desarrollo, asediado por la potencia centro del imperialismo mundial.
Desde la esfera comunicacional, la cooperación médica internacional cubana, se halla imbuida dentro de la Batalla de Ideas y las denuncias que realiza Cuba contra el prevaleciente orden mundial neoliberal[10] liderado por EE.UU., donde predominan las narrativas hegemónicas que multiplican la manipulación de las noticias y la desinformación.
Al interior de los países que reciben la asistencia de la CMC no se deben ignorar los cambios socioeconómicos sustanciales que se develan, pues el fortalecimiento de los sistemas de Salud nacionales aporta de manera directa al crecimiento económico doméstico, reduce brechas de desigualdades, y mitiga los problemas de grupos sociales vulnerables. Asimismo, aporta —de manera directa e indirecta— a la estabilidad sociopolítica de las naciones asistidas, deviene factor decisivo del comportamiento electoral de figuras políticas o partidos, tributa a los procesos de paz internos y, mitiga históricas contradicciones de orden étnica-religioso, o de nacionalismos exacerbados impulsados por procesos discriminatorios de vieja data.
A manera de resumen, se pudiera señalar que la República de Cuba, desenvuelve su cooperación médica, en una agenda que descansa, sobre la base del beneficio mutuo y, en el marco del Sur Global, como necesaria opción para ayudar a paliar las deformaciones económicas y los problemas sociales provocados por la falta de Ayuda Oficial al Desarrollo, de financiamiento externo, por el agobio de la deuda y la existencia de un orden económico global subordinado a las grandes corporaciones. Los acuerdos que se rubrican entre el gobierno cubano y gobiernos de decenas de países, en su gran mayoría en vías de desarrollo, son “consecuentes con los enunciados de las Naciones Unidas referidas a la cooperación Sur-Sur, y han respondido a los requerimientos de salud que esos propios gobiernos han definido soberanamente.
[1] Agrupación de naciones más representativa, amplia y diversa que existe en la esfera multilateral; todas tienen en común la (…) necesidad de cambiar lo que no ha sido resuelto y la condición de víctimas principales de la actual crisis multidimensional global, del abusivo intercambio desigual, de la brecha científica y tecnológica y de la degradación del medio ambiente (…) y (…) el desafío ineludible y la determinación de transformar el orden internacional actual que, además de excluyente e irracional, es insostenible para el planeta e inviable para el bienestar de todos (…). Presidente de la República Miguel Mario Díaz-Canel en el Discurso pronunciado en el Debate General del 78 Periodo Ordinario de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, 19 de septiembre de 2023. https://www.granma.cu/discursos-de-diaz-canel/2023-09-19/siempre-sera-un-honor-pelear-por-la-justicia-19-09-2023-21-09-35
[2] En el caso de la Salud Pública Cubana el interés o desinterés estadounidense por la misma ha sido circunstancial a sus intereses. Con la ocupación militar y el proceso de transición hacia la instauración de la República neocolonial EE.UU., se ocupó de higienizar pueblos y ciudades cubanas con objetivos bien definidos: evitar que enfermedades contagiosas que predominaban en la Isla llegaran al sur de EE.UU., garantizar la seguridad indispensable a la inversión del capital estadounidense, recopilar información sobre el estado político, socioeconómico de la ínsula y; vender la imagen al mundo de que desplegaba una misión civilizadora en Cuba. La tarea de higienizar se le encomendó a compañías estadounidenses que realizaron un gran negocio con la construcción de alcantarillados, acueductos y pavimentación de carreteras. A mediados de la centuria, entre los problemas más graves que prevalecía en la Neocolonia, estaba el de salud pública, hecho denunciado en “La Historia me Absolverá” por Fidel Castro. El binomio Eisenhower-Kennedy, se propuso caotizar al emergente sector de salud revolucionario tutorando y estimulando un proceso migratorio selectivo, la salida de más de la mitad del personal médico cubano hacia territorio norteño a principios de la Revolución, fue el primer antecedente de la política de cambio de régimen en el sector de la salud pública. La firma de la Ley Pública 89-732 (Ley de Ajuste Cubano en el año 1966) por el presidente Lyndon Bill Johnson, fue otro ejemplo de provocación contrarrevolucionaria y substancial estímulo al proceso de emigración ilegal, desordenada e irregular al que no ha estado ajeno el personal calificado de nuestro sistema de salud. En 1981 Reagan dio luz verde a la Agencia Central de Inteligencia para introducir en Cuba la fiebre del dengue hemorrágico. En el propio año, irrumpió en territorio nacional la conjuntivitis hemorrágica, otra enfermedad endémica en el hemisferio occidental salvo en Cuba. En 1984, en Guantánamo, se desató una epidemia de disentería que tuvo su origen en la base militar que mantiene ilegalmente EE.UU. en ese territorio sur oriental.
[3] La política de cambio de régimen fue implementada por la administración del presidente Dwight D. Eisenhower en aras de derrocar la emergente Revolución al dar curso a un “Programa de Acción Encubierta contra el régimen de Castro”; dossier violatorio del Derecho Internacional y de las propias leyes estadounidenses. Entre las acciones que se proyectaron en ese “Programa” se hallaban: financiar a la contrarrevolución, invasión mercenaria, amenazas de agresión armada, campañas difamatorias, atentados contra la vida de los principales dirigentes, sabotajes a la economía, tentativas de aislamiento político-diplomático, terrorismo de Estado, estímulos a la emigración ilegal, alientos a la deserción y, desarrollo de las actividades de sus agencias de inteligencia
[4] Jorge Hernández Martínez: Cuba en la política norteamericana: ideología y subversión (Notas para una interpretación). http://biblioteca.clacso.edu.ar/Cuba/cipi/20180723024051/1.pdf
[5] Para más información: “Fidel y la colaboración médica internacional”. Anuario 2022. Unidad Central de Cooperación Médica, Volumen 12, Número 1, Producciones Gráficas, Minsap, La Habana, págs. 40 a 43 y de la misma fuente: “Historia de fraternidad e internacionalismo entre Argelia y Cuba. 60 años juntos” de Rolando Piloto Tomé y Armando Vergara Bueno, pág. 24 y, “Primera Brigada Médica Cubana en Argelia y en el mundo”, pág. 44.
[6] Ver: Raúl Rodríguez Rodríguez: “Centro de pensamientos y proceso políticos en Estados Unidos”. Revista digital Huellas de Estados Unidos. Estudios y Debates desde América Latina. http//wwwhuellasdeeua.com›PDF.
[7] Katherinne Díaz Pérez y Olga Rosa González Martín. Operaciones de información contra Cuba en la Guerra No Convencional durante el gobierno de Trump. Revista Novedades en Población. Rev Nov Pob vol.18 no.36. La Habana jul.-dic. 2022 Epub 15-Nov-2022. http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1817-40782022000200362
[8] Ibídem.
[9] Ibídem.
[10]En la visión neoliberal sobre los servicios de salud predomina el proceso de privatización al considerar a los mismos como un lucrativo negocio; en este sentido el médico es un “proveedor de servicios” y el paciente, un “cliente”.
Nota: Estudio realizado por los docentes de la Unidad Central de Cooperación Médica (UCCM)
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