La brigada médica cubana en Haití cumple 26 años de permanencia (el personal de Salud cubano llegó en diciembre de 1998); tras el paso y azote de los huracanes Georges y Mitch —que trajeron consigo brotes de malaria, dengue, cólera, hepatitis, enfermedades respiratorias y gastrointestinales en toda la región del Caribe—, el Comandante en jefe Fidel Castro ofrece enviar de forma inmediata y gratuita un contingente de 2 mil médicos a trabajar en un grupo de países afectados, entre los que estaba Haití. Desde entonces, los profesionales de la Medicina cubana de la Isla están allí. Aún en HaitÍ los profesionales cubanos salvan vidas de enfermedades como la Fiebre Tifoidea.
Precisamente, la Dra. Maydelis Busquet Rosabal, especialista en MGI y miembro de la Brigada Médica Cubana en Haití (que labora en el consultorio comunitario de Grand Goave 1, Departamento Sudeste), realiza una consulta a paciente femenina de 30 años, con diagnóstico de Fiebre Tifoidea, y le prescribe un tratamiento medicamentoso, le da orientaciones para el hogar y realiza control sanitario a la vivienda e indica chequeo al resto de los convivientes.
La fiebre tifoidea
“Enfermedad bacteriana sistémica que se caracteriza por comienzo insidioso con fiebre continua, cefalalgia intensa, malestar general, anorexia, bradicardia relativa, esplenomegalia, manchas rosadas en el tronco en 25% de los enfermos de la raza blanca y tos no productiva en los comienzos de la evolución. Se presentan muchas infecciones leves y atípicas. 1
La constipación es típica en adolescentes y adultos, mientras la diarrea puede ocurrir en niños; aproximadamente el 10% de los pacientes tratados con antibióticos manifiestan una recaída clínica en la cual la enfermedad es muy leve.
En esta enfermedad, la ulceración de las placas de Peyer en el íleon puede producir hemorragia o perforación intestinales (entre el 0,5 y 1% de los casos), especialmente en los cuadros tardíos no tratados. La tasa de letalidad del 10% puede disminuir al 1% o menos con la administración inmediata de antibióticos. Se presentan formas leves y asintomáticas, especialmente en las zonas endémicas.
La distribución de la enfermedad es mundial, aunque es más frecuente en los países subdesarrollados. En la América Latina continúa siendo una causa importante de morbilidad y mortalidad, aunque no existe información fidedigna que refleje su magnitud, debido a la notificación incompleta y muy variable de los diferentes países…”
(http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1560-43812017000400004)
Vacunas
“En Cuba, se ha venido aplicando en el Programa Nacional de Inmunizaciones una vacuna de células enteras inactivadas a escolares en 5º, 8º y 11grados; a la población de riesgo y para el control de brotes epidémicos. Esta vacuna ha resultado altamente reactogénica y ha tenido poco impacto epidemiológico (Informe de Trabajo del Comité Asesor de Inmuniza-ciones, MINSAP).
La vacuna de Polisacárido Vi disponible en el mercado es producida por transnacionales (Aventis Pasteur y Glaxo-Smith Klein) y la información relevante de la tecnología de producción de dicha vacuna está protegida por secreto tecnológico no disponible en la literatura especializada, por otra parte el precio de cada dosis de esta vacuna esta actualmente a 5 y 8 USD. Para sustituir la vacuna inactivada actual
mente en uso y evitar la dependencia de la comprade la de Aventis Pasteur de alto costo se hizo necesario el desarrollo de una tecnología que garantizara la obtención de una vacuna de Polisacárido Vi denueva generación.
Sin dudas, la disponibilidad de una tecnología para la producción de una vacuna antitifoídica químicamente definida y altamente purificada representa, por un lado,un salto de calidad en el sistema de salud cubano y por otro se cuenta con un nuevo rubro exportable de gran demanda mundial.” (https://elfosscientiae.cigb.edu.cu/PDFs/Biotecnol%20Apl/2003/20/4/BA002004245-247RP.pdf)
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