En la memoria de quienes lo conocen, Jorge Ernesto Hernández Estévez aparece siempre con la misma luz: la de un muchacho que encontró en la Enfermería no un oficio, sino una manera de estar en el mundo.
Dicen que en Antigua y Barbuda el mar tiene memoria. Que al amanecer deja mensajes escritos con espuma para quienes saben leerlos.
Dicen que en Botswana —en el cono sur de África— donde la arena manda y el horizonte nunca toca el agua— los cubanos pierden un poco el azul de la memoria. No porque el país sea árido o lejano, sino porque, al no haber mar, el alma siente que le falta un latido.
Jorge del Monte tiene 38 años, pero habla como si cargara siglos de historias. Nació en un pequeño pueblo de la provincia cubana de Matanzas que no es un sitio que se visite: es un sitio que se recuerda, aunque uno nunca haya estado allí. Las casas parecen mirar con paciencia infinita el paso de los días.
En algún rincón polvoriento de Haití, donde las montañas se abrazan con las nubes y la tierra huele a esperanza y a desesperación a partes iguales, Froilán Leyva Matos se ha convertido en un faro de vida para los más olvidados.
Cada 5 de noviembre, la brigada médica de Cuba en Guatemala celebra el aniversario de su llegada a ese hermano país.
Tras el paso devastador del huracán Melissa, las autoridades sanitarias de Jamaica han expresado su profundo agradecimiento a la brigada médica cubana, cuyo trabajo ha sido decisivo en la atención a la población afectada.
Con el paso del huracán Melissa, las brigadas médicas cubanas en Haití y Jamaica demostraron una vez más su capacidad de organización y compromiso. En Haití, el Dr. Efrén Acosta Damas, jefe de la brigada destacó que, a pesar de los vientos fuertes, lluvias torrenciales y marejadas que afectaron el país, todo el personal se mantuvo en comunicación constante: "La seguridad de nuestras vidas fue la prioridad.
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